miércoles, 16 de diciembre de 2009

Que los segundos hablen...

La mañana es fría y nublada. Poco, o casi nada es lo que se alcanza ver de lo que descubren de azul cielo las nubes grises que hoy cubren este valle. Todo parece estar muerto, sin ruido ni bullicio. La gente prefiere el abrigo de sus hogares a las heridas que hieren como mil cuchillos el frió de afuera.

Dentro de esta casa solo se percibe el pasar de los autos bastante aleatorio. La luz entra muy tenuemente e ilumina sin contrastes las cuatro paredes que me encierran de este frío externo. Al lado, no hay más que un plato vació que ilustra los vestigios de una cena antigua; una tasa que ya no humea y que deja escapar el olor del cafe frío; la puerta cerrada y una cama desordenada es todo lo que queda en este mundo cúbico que me encierra. Solo observó una botella frente a mi que guarda mil estrellas en su interior.

¿Qué pasa con los secretos? ¿Qué ocurre cuando poco a poco, sin que nos guste aceptarlo, observamos que un secreto nos consume más prontamente que los años vividos? Y no solo dejamos que nos consuma, más sabemos que no actuaremos en beneficio de otros o de uno al contar ese secreto. Y es aquí donde todo, todo y absolutamente nada comienza a desmoronarse sobre la vida misa.

Que los segundos hablen... Más dolorosa es la caída de un árbol cuyo tronco ha sido parcialmente cortado, que aquel que cae de súbito, pues el que ha sido apenas cortado se esfuerza en mantener el equilibrio y por no comenzar su caída, que aquel cuya caída es súbita y sin embrollos. Que los segundos hablen... porque al final más dolorosa será la perdida de un ser querido por los segundos sin verlos, que el final súbito que a cualquier relación le espera. Que los segundos hablen.... Al tiempo ya no le importa.

Ya me canse de ser yo quien tiene que ceder, quien de explicaciones al Rey; me colmé con frases repetidas esta lengua maldita que la vida me dio, y con ideas de grandeza que vuestro señor me otorgo. Maldita la hora en que humano nací... triste la hora en que debo partir... y no quiero ser, vuestro cuervo vigía, mucho menos vuestra memoria muerta y vacia. Ocuparos... más no reclamar ni justificar... si bien lo vale, ocuparos.



lunes, 23 de noviembre de 2009

La mayor de la s disculpas....

Es difícil no prestar atención a las cosas que siempre nos ponen en situaciones difíciles; no siempre, por tanto, es difícil salir de ellos pero se vuelve un poco desesperante no conocer una respuesta concreta.

A lo largo de los años aprendemos y obtenemos experiencias que nos dan la oportunidad de ser mejores. Nos topamos con personas que nos dan la capacidad de volver a creer en nosotros cuando hemos dejado de hacerlo. Convertimos, con el paso de los años, nuestros errores en éxitos que nos dan el sabor de una vida llena de estos. Es difícil, entonces, ignorar que a lo largo de los últimos cinco años de mi vida he crecido sabiendo de libros, de experiencias; de personas que me han dado poco o mucho de ellos y que me han formado la capacidad de discernir entre lo bueno y lo malo, lo frío de la mente y del calor que aun existe muy dentro de nosotros.

Pero a pesar de todo lo aprendido, lo interno y mi personalidad única, que difiere de la múltiple, formada gracias a todos los que conmigo han estado, esta nada ha cambiado. Comúnmente me refiero al hombre sabio como aquel que sabe callar sin darle rienda suelta a su lengua ni a su cabeza. Me considero, lista o tontamente, demasiado honesto, quizás por que la falta de honestidad ha dejado al mundo, y a la sociedad, en manos de destinos desafortunados. No mentir es uno de mis afectos, o bien, defectos.

Pero mentir no es sencillo. a lo largo de los años se convirtió, si así fuera considerado, en el arte más practicada por toda la humanidad. Ha hecho a muchos el favor de vivir en fantasías y a otros ha traído la desfortuna de la vida misma. Se convirtieron en personas capaces de ilusionar al más inocente, sin que este, bajo el estandarte del discernimiento, pueda ver más allá de lo que este "ilusionista" muestre ante sus ojos.

Bajo estos dos argumentos, me permito ofrecer la mayor de las disculpas. Las palabras de un hombre enamorado, que tiene miedo de perder al ser que le complementa en la vida, salen sin ser hombre sabio o dejando de serlo. El amor nos hace vulnerables aunque demostremos, ante los ojos de los demás, que podemos ser fríos y fuertes y que ni la brisa más pequeña podrá movernos de un lado a otro. Es por ello que el estar enamorado de alguien, de ti, no me permite ser hipócrita ni mentiroso, pero tampoco me convierte en un sabio innato para poder decir de la mejor manera posible todo lo que siento. Llenaste poco a poco ese vacío que tenía yo en mi alma, por que al fin llego alguien que llena todas mis expectativas. Mi pregunta es, ¿Soy yo el que llena las tuyas? Quiero serlo, y trabajar día tras día, noche tras noche, para poder ser esa persona que llene tus expectativas, con quien puedas estar sin que existan conflictos de intereses, mucho menos intelectuales, y que si ello fuere así, trabajar para poder encontrar ese punto en común que aun nos tiene en el camino, juntos. Puedo ser demasiado vulnerable por lo que siento, por lo que me has demostrado y por todo lo que quiero llegar a ser contigo. Pero por ahora he perdido la luz de tu faro y estoy por encallar en aguas desconocidas, sin saber que rumbo tomar, pero pensando siempre en que habrá una señal que me haga corregir el rumbo.

Quiero estar contigo si tu me lo permites. Demostrarte que no soy tan frío en mis palabras y que puedo hacerlo mejor de lo que hasta ahora lo he hecho. No quiero estar lejos de ti por una razón. Y esa razón es porque te amo. Y para mi ya no existe nadie más que pueda ocupar ese lugar, porque me has llenado de felicidad en todo momento. Pero lamento no ser hipócrita con la vida. Lamento mucho no ser un artista de la mentira que disfrace la realidad en ilusiones y que haga ver que las cosas son más sencillas de lo que parecen. Solo quiero estar contigo, y no necesito nada más. Lamento mucho haber expresado.. a pesar de todo....

Y esto es porque no existe un "a pesar de todo". No para ti, mucho menos para mi. Te amo, y necesito demostrártelo para que lo creas así. Te amo y no hay razón que me haga no hacerlo, o en su defecto, hacer lo contrario. Te amo y eso, no dejaré de hacerlo, porque si estoy aquí... si aquí sigo es porque quiero estar contigo.

Te amo, Claudia.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Los trazos de Jorge

Apenas amanece y sobre el cielo casi nocturno, que se despide lentamente al llegar la luz, Jorge ha despertado con muchos problemas en su cabeza. Pero hay uno que desde la tarde anterior se convirtió en un acertijo que lentamente atormentaba su cabeza como una gota de agua cayendo constante sobre esta, y con cada golpe sobre su craneo, Jorge piensa áun más en aquel momento, en sí cuando el sol se asomaba aún sobre el cielo fue el momento para expresar tal duda. Una desconocida que atormenta su cabeza todos los días, sin ser este la excepción, pues ahora ha recibido una respuesta poco común a una pregunta que jamás pensó en hacer.

¿Te quedas?¿O te vas? Para muchos, tal pregunta no lleva más allá de un significado vago y general, pero aquella charla de preguntas y respuestas, en donde todo se sabía y al mismo tiempo se ignoraba, uno del otro, hizo que al final Jorge trazará sobre aquella pantalla del computador la última de las preguntas que quizás diría mucho o nada sobre aquella dama desconocida. Y cuando al final se hizo la última pregunta, todo quedo calmo o al menos eso parecía. Se despedían sin problema alguno y aparente desdén de volver a verse a través del brillo ajeno que proporciona hasta que la respuesta a su pregunta llegó en el último momento, sin dejar a Jorge oportunidad para que pensará en aquella respuesta.

"Y la respuesta es: puede que me atrase"

Y entonces, en el silencio del ventilador y sin escuchar el sonido de las teclas con el golpeteo de los dedos, bajo el silencio de aquella sala vacía, sin aparente vida, Jorge comenzó a trazar en su cerebro. Y el brillo de la pantalla se esfumó mientras aquel hombre daba vueltas en un carrusel de ideas, montadas en un caballo que sube y baja y que no va a ningún lado; ahí, en donde las ideas dan vuelta y en donde la vida se detiene a rondar en circunferencias, en donde el tiempo se hace eterno para esperar la mejor de las explicaciones, ahi. Ahi sobre un caballete, Jorge traza la pintura de una idea, en donde va o se queda, en donde se atrasa o llega. Ahí, en donde las ideas son su propio juez, su propia condena... Horas más tarde, el brillo regresa y ahi esta, es ella. Y el golpeteo inicia de nuevo.

lunes, 12 de octubre de 2009

A quienes, por naturaleza, pendejos son.

A quien (es) corresponda,

Hoy en día nos encontramos en una sociedad tan vacía que todo en ella parece darle asco a todo mundo, sin percatarse de que somos nosotros quienes la hemos maltrecho durante tanto tiempo. Pero, ¿Qué importa si son unos cuantos los que pueden hacerla "verse bien"? Tan típicas frases de alguien vació en inteligencia, que cree con toda seguridad que su belleza física le abrirá las puertas de este mundo tan difícil y por cierto, carente de discernimiento para contratar a quien esta preparado y a quien no. Son los inútiles primerizos en el conocimiento, que por extrañas razones se lograron aventurar en este mundo de pensamiento crítico, pero constructivo; pero ese pensamiento se ha vuelto crítico y destructivo, que importa lastimar un poco a los demás, o pasar por encima de ellos si su belleza se los permite; que importa hablar masl de alguién, aunque lo considere un amigo, si mi belleza me lo permite.
Vació. Eso es lo que hay en todo el mundo, a donde sea que miremos, alrededor nuestro. Todo esta lleno del mismo vació. Tontos, ignorantes. Pobres de quienes tenemos capacidad porque hemos de sufrir por sus tonterías, por su falta de visión, por su alter ego plasmado en un cuerpo que, tarde o temprano, acabará entre los fierros retorcidos en un automóvil último modelo por estar bajo los efectos del alcohol, provenientes de un antro de estereotipos que no hace más que elogiar la estupidez humana. Pobre de la humanidad, porque ha llegado a su forma más baja de representación; se ha vuelto un virus, una enfermedad incurable que arrasa con quienes pueden ser diferentes y los transforma en seres carentes de pensamiento, de autoconocimiento, con las ideas sin progreso y el cerebro seco. Seco como el vació.
Pobre de la humanidad. ¡Ay de ti, humanidad! Porque ahora has de sufrir el ocaso de tu única característica de diferencia de un animal. Tu razonamiento se ha tornado negro y torcido. Ya no puedes diferenciar siquiera lo que vale o no la pena resguardar. Pobre vació, porque el mismo se ha contaminado de la estupidez humana.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Cuando un cuadro llora.

Cuando todo parecía calmo, cuatro hombres arrojaban un bulto sin forma por un puente. Se guardo silencio y al final se escucho el estremecer del agua. Eran las dos y cuarenta minutos de la madrugada y nada contradecía el destino de aquel bulto. El fondo era su final.

El director del museo del INAH, Don Roberto Vega, había logrado traer a su galería los cuadros más preciados de Julian Petracolli, que retrataban la belleza de la nada, lo hetéreo de lo infinito, el sabor de la belleza femenina en cada línea dibujada. Durante años peleó contra los dinosaurios y grupos conservadores defensores del arte internacional como principal fuente de asistencia para el museo; sin embargo, antes de la muerte anunciada de Julian Petracolli le había conocido en el parque de la Alameda, cuando el invierno cubría de frío y nostalgia las calles del centro de una Ciudad de México vacía por el temor de aquella terrible epidemia. En medio de tal caos, el artista había prestado atención a todo cuerpo femenino de curvas ostentosas que caminara cerca del parque; poseía el don del desnudo en vista que le permitía dibujar y mejorar a través del trazo, cualquier rasgo físico e incluso humano que su modelo presentará. Doscientos cuadros, con doscientas mujeres diferentes. Todas ellas mostradas en su más pura representación de la liberación de la mente en la cabeza de un pintor. Todas, excepto una. Y fue este cuadro el que había llamado la atención de Don Roberto Vega.

Julian Petracolli la había encontrado a la mitad de la noche mientras tal celestial visión se aparecía bajo la luz de un faro público. Todo en ella era perfecto, sin nada que mejorar. Petracolli no sabía que mejorar, ni siquiera sabía como pintar a tal aparición y plasmarla con sus propias manos en pedazo de tela que, el tiempo se encargaría poco a poco de destruir con sigilo, era una tarea difícil de lograr. Aquella noche, recuerda el pintor, tome mi lápiz y comencé a dibujar. Era imposible evitar que mi mano temblara mientras el cigarrillo que aquella extraña belleza sostenía en su mano se desvanecía en la eternidad de la atmósfera.... (continua...)

lunes, 5 de octubre de 2009

Observando una mesa

El día comenzó con una vicera que cubría el valle de la ciudad por completo, dejando ver la luz de la mañana sobre los poblados de la mañana mientras la bruma, celosa de cualquier otra cosa, cobija con cuidado a la ciudad. El rocío de la mañana subre como gotas de arena los pastos y hojas de los bosques alrededor de aquella cabaña en medio de la nada, cubierta entre los troncos de haya y pastos altos que han crecido por la temporada de lluvias. Mientras un hombre con un aire urbano sale de la cabaña, observando con cuidado su entorno y cuidando de que nadie mas que él se encuentre cerca, el viento hace una primera reverencia, saludando a aquel cotidiano extraño mientras las esporas de los árboles vuelan como si fuera una navidad dorada.


Mientras va cuesta abajo, camino a la ciudad, carga con él un maletín gris de aspecto misterioso pero que no resguarda otra cosa más que papeles sobre proyectos y cuentas por cobrar de alguno que otro moroso de la empresa para la que trabaja. Porta un traje gris que lo hace parecer una nube mas que desciende por la ladera de la montaña, a pesar de que el color carne en su piel lo distingue de las nubes sin color de vida. Ya todo se ha dicho, o al menos así parece. Al llegar al borde del inicio de la gran urbe, toma un poco de aire y observa a su alrededor detenidamente "Todo es igual" le parece, y continua su camino hacia el lugar de monotonía, que se pierde en la hora del almuerzo cuando, recuerda, se sienta y aparece aquella mujer de vestido blanco, piernas torneadas y tes blanca como la perla. Aquel espejismo en la urbe monótona, rompe con cualquier paradigma y mientras anhela una mirada, un suspiro o una sonrisa, aquella taza de café se enfría, como lo hizo su vida sin ella... Suena el turno de la mañana y todo se vacía, al igual que la vida... al igual que la fantasía.

viernes, 31 de julio de 2009

Lo que no debes saber...

Para lu,
porque la vida, tal
cual es, está llena de
locuras, locuras, locuras...


Es difícil saber que es lo que pasaría en algún momento si solo entablara miradas contigo. Yo no lo sabría, mucho menos tu. Más difícil es aún pensar que es pasaría si no te hubiera hablado, ahora es difícil imaginarlo. Quizás era prudente solo mirarte sin hablar, para guardar lo que estaría por vernir y así nunca sabrías lo que yo podría pensar o jamás imaginarías lo que estaría por venir. No suelo ser tan abierto en las cosas que escribo, prefiero se reservado a sabiendas de que nunca complaces a la gente, o no les das un buen chisme. Peor aún es saber que esto lo escribo tal cual sale de cabeza, como si así quisiera que lo escucharas. Alguna vez dije que era mejor ser pesimista pues, de esa forma, evitabas sentirte mal por las cosas que esperabas que pasarían, pues sabías que no serían nunca así y de esa forma lograrías lastimarte menos.No puedo dejar de pensar en el hecho de que he hablado contigo, no puedo dejar de pensar en el hecho de que pienso en ti...

Y aquí se quedará esto. No se que más decirte, pues temo que entre más diga, puede que no ocurra algo bueno. Esto te lo dedico aquí, que es un espacio que tengo muy reservado para mi y para lo que siento.

jueves, 2 de julio de 2009

A Susana no le gusta esta vida.

Al despertar por la mañana lo único que encontré fue una cama vacía y una almohada con la silueta dibujada de una figura femenina, olía a rosas frescas y ya eran las ocho de la mañana. Era Jueves.
Desperté, abrumado y confundido por aquella imagen que no esperaba encontrar, cuando pensaba que nada podía perder; ahora me doy cuenta de que estaba equivocado. Susana de Vega era una mujer sencilla, de delgado y con una mirada que calmaba a cualquier alma que se encontrará en pleno fervor de la batalla interna. La había conocido años atrás, cuando en una cena, mientras paseaba por uno de los jardínes del Castillo de Chapultepec; llevaba horas perdido sin poder encontrar el camino de regreso al salón mayor. Aquella noche, el cielo estaba despejado, algo inusual en la Ciudad de México y la luna parecía una perla suspendida en aquel mar de arenas destellantes que recordaban a cualquiera el pasado antiguo de todo lo que nos rodea, de amores desaparecidos y amores por venir. Y el mió estaba en camino. Se acercaba a mi con un par de zapatillas rojas, un vestido blanco de escote discreto y espalda descubierta, con la delicadeza tallada por todo su cuerpo sin signos de imperfección. Perfecta. Traía en la mano un martini seco y a cada paso que daba, como flotando en el aire, el líquido contoneaba dentro de la copa con singular ritmo.

Lo siguiente, es completamente confuso. Ahora no recuerdo más allá de aquel beso de buenas noches. Miró a la almohada y me doy cuenta de lo que siempre fue y lo que ahora, mas claro que nunca, es. La soledad siempre fue mi fiel compañera.

lunes, 29 de junio de 2009

La noche ya lo sabe.

-Bertha, por aquí. ¡Encontré algo!¿Lo ves?-preguntó Joaquín Loeiza.
-No jodas, Joaquín. Está muy oscuro. ¿Cómo sabes que...?- con un aire de duda exclamó en voz baja Bertha Piemontes.
-¡Ay Bertha, por Dios! Está aquí, lo sé muy bien. Además, ¿No recuerdas que yo veo mejor cuando tiento con las manos?- dijó Joaquín con un aire de burla.
-Lo se... pero hay algo que...¡Shhh!-calló por un momento- Hay algo que no me gusta de este lugar, además, esto cada vez se está apestando más y no se cuanto tiempo más pueda soportar las nauseas.
- Bertha, por favor. No empieces. Solo huele a lo que huele la muerte, como huele cualquier animal, así también huele ahora. Ya deberías estar acostumbrada, tu que todo el tiempo trabajas con la muerte- dijo Joaquín con un tono de desesperación.
- Pero, esto es diferente. Sin duda... algo muy diferente- se detuvo mientras continuaban montaña arriba. Tomó aire de nuevo y exclamó- ¡Pero se lo tenía bien ganado!.
-Así es, solo espero que nadie lo noté mañana, sino estaremos en grandes problemas. Puede que hasta tu padre tomé el fusil y cumpla su promesa- dijo Joaquín con el aire entrecortado, por el esfuerzo subir cuesta arriba junto con aquel costal repleto de carne y sangre.
- ¿Qué promesa, Joaquín?- preguntó incrédula mientras intentaba imaginar en su cabeza un olor a lavanda para evitar aquella peste de muerte andante.
-Pues, de matarme si me acercaba a cualquier cosa o persona que estuviera en el rancho si el estaba ahí... y pues la verdad es que tu Padre, ese viejo bigotón, asusta hasta a las animas mas perdidas en este bosque- dijo, mientras a unos metros divisaba finalmente el borde del precipicio y una sonrisa, lentamente se dibujaba en su rostro.
-¡Por favor, Joaquín! No seas pendejo, mi Padre no es así. El año pasado intentó dispararle al jefe de la cuadrilla del cafetal y temblaba tanto su brazo con la escopeta en él, que terminó por matar a un jabalí que en ese momento estaba entre uno de los cafetales.- dijo Bertha, mientras lentamente dejaba caer aquel costal lleno de miembros desmembrados.

En ese momento, escucharon a varias voces subir por el monte. Desde lo lejos, pequeñas luces de las antorchas, rojas por las brasas como lo estaban enojados aquellos quienes las portaban, empezaban a aparecer mas cerca de aquellos dos criminales.

-¿Crees que sepan, Joaquín?- preguntó la mujer.
-¡Por favor, Bertha! Tu Padre les ha enviado porque creen que te has escapado conmigo, pero no saben por qué estamos aqui, así que anda, a la cuenta de tres hechamos esto al vació y nos olvidamos de toda esta mierda para siempre- dijo Joaquín mientras al mismo tiempo una de sus manos rosaba su frente para secar el sudor de aquella noche tan ajetreada.
- ¡Lista!- dijo Bertha.
-¡Venga!- y los dos al mismo tiempo iniciaron- ¡Una... dos... t.....!- un silencio, un quejido breve y un grito arrollador-.

Joaquín tropezó con una piedra y al mismo tiempo que balanceaba el costal dentro del cual se encontraba Bucéfalo, el buey chillón del establo, descuartizado y mal acomodado dentro de esa bolsa de fibras, el impulso de todo ese peso lo llevo hacia adelante. Jamás soltó el paquete y aquellas manos encontraron su destino sellado en el fondo del precipicio. Y mientras cae al precipicio, Joaquín recuerda por último aquellas palabras antes de asesinar al becerro chillón.

-Joaquín, la noche ya lo sabe- le dijo Bertha.

La noche, bajo el velo de su negro ego, guardó silencio.

miércoles, 24 de junio de 2009

Ya no hay rosas para tu jardín.

Llegó el jardinero temprano por la mañana y su aspecto, con piel morena y habana por los rayos del sol cubano, parecía más el de un hombre sin una pluma de esperanza, arrojado a los fuegos de la vida bajo las leyes de la fortuna indocumentada; guerrero de plagas y marino de exilio de aquella isla en el Caribe, se quitó el sombrero frente a Fernanda Quintero y con voz suave y clara dijo a su patrona: "Señora, las rosas que ha pedido no han llegado. El mercader, según tengo entendido, fue muerto a balazos.". Fernanda Quintero es una mujer de cuerpo definido por las curvas que, hasta al mas animal de los animales, incitan a pecar hasta en sueños ajenos; proveniente de una familia española, venida en el último barco que zarpó del puerto de Tres Palos hacia la libertad alejada del franquismo , heredó la casa de su abuela, una mujer peninsular que llegó acompañando a un regente capitalino poderoso del México moderno. La casa, de estilo neoclásico y construida en cantera y mármol blanco, posee uno de los jardines mas grandes de la ciudad; sus grandes abetos y hayas, que sobresalen por encima de la casa como torres de guardia, emergen de aquel laberinto construido por zarzales espinosos, todos, plantados por su abuela. Pero, para el gusto de Fernanda Quintero, el centro de este laberinto carece de vida y mientras caminaba entre los florales de Xochimilco, divisó a un mercader con rosas de todos tamaños y colores que celosamente cuidaba de ellos, cual padre a sus hijos. "¿Cuánto pide por todas sus rosas?" preguntó Fernanda. Aquel hombre, sin saber que responder, la miró extrañado de aquella propuesta tan poco usual. "Mi señora, ni mil monedas de plata podrían comprar la belleza que he cultivado en estas rosas"

Fernanda Quintero, extrañada de la respuesta de aquel individuo, agradeció molesta entre dientes y se retiró discretamente, buscando entre las carpas de Xochimilco flores que dieran vida al centro de aquel monstruoso laberinto. Buscó entre aquella algarabía y tumulto, algo que llamara su atención, pero no podía sacar de su cabeza aquellas rosas cuya belleza solo se comparaba con la sonrisa de Fernanda. Regresó de nuevo a donde el mercader y esta vez, sin titubear en ningún momento, mandó llamar frente al mercader a dos de sus hombres. Estos, tan gordos y fofos como dos gorilas gigantes, calvos y barbudos, dejaron caer a los pies del mercader dos bolsas repletas con diez mil monedas de plata fina. Fernanda, dijo al mercader: "Mandaré por ellas hoy en la tarde". El mercader enmudeció y casi sin movimiento alguno, asintió sin nada más que decir. Fernanda Quintero salió del mercado acompañada de sus dos gorilas amaestrados, quienes no miraban más allá de lo que su mente les permitía; fríos y mudos, acompañaron a aquella belleza hasta su automóvil para irse, lo más seguro, al país de las ilusiones de todo pobre, en donde se desayuna con porcelana y el dinero es solo un artículo más de reciclaje.

Cuando Fernanada Quintero escuchó las palabras de su jardinero, una sonrisa de impotencia, oprimida por la ira de tal derroche de dinero, se dibujó en su rostro. Y la carta decía:

"Mi señora
Lamento mucho que usted no reciba sus rosas. Disculpe usted tal atrevimiento, pero como le dije, mis rosas las ha de conocer el mundo y no solo un par de ojos atrapados en el cuerpo deseado por cada hombre de esta ciudad. Así mismo, siento informarle que no hay rosas para su jardín. Dejo con usted esta rosa blanca, esperando que usted sea consiente de que sus ojos, sus labios, su cuerpo e incluso, su dinero, no son suficientes para comprar a un hombre que cultiva belleza en un mundo de agonías".

Y mientras Fernanda Quintero, sentada en aquella silla cual trono al centro del pórtico, arrugaba con irá aquella carta desgraciada, fumó de su cigarrillo y miró al cielo con rabia. Un viento suave arranco de su mano aquella carta y mientras un par de cenizas la acompañaban, Fernanda Quintero guardo silencio. Y la lluvia comenzó a caer.

martes, 23 de junio de 2009

Al paso de las olas purpuras.

<<¡Bam!>>. Un disparo seco y lejano recorrió las paredes de aquel cañon de piedra rojiza, mientras el olor a muerte se impregnaba en el aire atrapado de aquel inóspito lugar. Tenía miedo de seguir vivo. Miedo de continuar aquella vida sabiendo que pronto dejaría escapar los sentimientos surgidos de un amor de tiempos, de un amor pasado. Todo se volvía negro. La pes de la intranquilidad, animal insaciable de las penas y ansias de una mente intranquila como la mía, invadían cada vez mas a mi alma torturada por las consecuencias de mis actos hechos. No había remedio, y de donde yo nací, el remedio ni la muerte al alma puede dar.

Mientras caía de espalda, el azul del cielo se posó en mis ojos, destellante e infinito ahí arriba, inmóvil; sin vida, sin preocupaciones. La calma hetérea de las ilusiones humanas. No había esperanza para ella, y no quedaba ninguna en mi. Nadie esperaba en aquella casa de sueños en donde el tiempo, privado de libertad y de juicio para mi, ya no tenía camino a donde andar. Y al caer de rodillas, miré a sus ojos. Su mirada... ni estando en el cielo o en el infierno olvidaré aquella mirada tan lastimosa y llena de enajenación empedernida, ebria de amor y sosegada por el dolor de una partida.

Cerré mis ojos y respire profundamente: olía a magnolías. Y finalmente llegué a casa.

martes, 9 de junio de 2009

Los desastres de la Guerra

Miramos al cielo con gran curiosidad, como si nunca hubiesemos estado ahí; lo vemos y pensamos que quizás aun es algo completamente incomprendido y las nubes, con las tantas formas y figuras aleatorias que se forman al mando del viento, solo nos dejan ir mas allá de nuestros sueños mientras pensamos que hemos vivido todo en esta vida y nada hemos obtenido de ella.

Que mediocre es el ser humano. Castigando a su ser por las cosas que aun no tiene y olvidando aquellas que ya tiene y que, por muchas y variadas razones, ha escondido en el ático del olvido. Que egoísta es el ser humano. Pensando solo en lo que los demás tienen y no en lo que no, meditando sobre lo pobre que es su vida sin ver que es él mismo la causa de sus torpezas. Que aburrido es el ser humano. Racayendo en la monotonía de los días sin evadirle, dejándose a la suerte de la rutina y esperando a que, por algun factor externo, su vida cambie repentinamente.

Que idiota es el ser humano. Sin ver que la causa de lo que ha creado es el mismo, su ignorancia y su prepotencia, en un mundo en donde la ignorancia tiene rey: es el ser humano.

miércoles, 27 de mayo de 2009

El regreso a la luna


Por meses, Alejandro De Lope había esperado el momento en el que finalmente llegaría de nuevo al destino alejado por los miedos vanales de un corazón enamorado. Miraba al cielo esperando a que la Luna, en cualquier momento, apareciera sobre el firmamento nocturno para al menos soñar la cara de la que lo había enamorado y le había hecho perder el rumbo de su vida, sin estar en ella, viendo pasar la vida sentado en aquella silla de mimbre en el balcón de la casa, mientras el viento, como un amante empedernido y embriagado por la belleza del paisaje, arrancaba con ahínco e ímpetu las hojas de las hayas que rodeaban aquella casa en medio de la nada, frente a un paisaje infinito. Su casa se había vuelto una pintura en presente de lo que su vida era ahora; pasados los años, la madera que había sido pintada de blanco, comenzaba a perder la pintura y el neutro que emanaba en aquel ambiente tan lleno de verde; las ventanas se habían opacado con la luz del sol, soportando amaneceres y atardeceres sin la caricia alguna de un trapo que les devolviera la claridad; las puertas, todas hechas de ébano, ya estaban trabadas pues permanecieron cerradas durante meses y abrirlas era casi imposible y difícil de lograr, siempre y cuando se le diera un pequeño golpe sobre el marco y así, aunque fuese un poco, lograr debilitar aquel sello que el tiempo se había dedicado a forjar aún mas fuerte.

Cuando miraba al cielo buscaba desesperado aquella imagen del lucero al sur de la Luna, que aun cuando era pequeño, daba al astro una singularidad de detalle única. Espero diez meses, cuatro días y la mañana de hoy para finalmente utilizar su traje de gala. Alejandro De Lope llegó al balcón con su mejor traje, un traje negro que contrastaba con aquel blanco brillo de una esfera que poco a poco subía hacia el infinito de la bóveda celeste. No llevaba zapatos y simplemente esperaba a que pronto llegara la señal que le hiciera ver que su viaje de regreso iniciaria. Miró al cielo y lentamente una carta, dentro de un sobre de papiro blanco con un sello de cera roja y el escudo de armas de la casa de Artemisa, descendió hasta su regazo. Sacó una pequeña navaja y con cuidado sacó aquella nota que simplemente decía: "He vuelto".

Y sosteniendo la carta y fijando la vista en aquellas palabras, una palabra, hecha lágrima, se deslizó hasta sus mejillas y un ansia, dibujada sonrisa, se posó en su rostro. Y mientras miraba a la Luna, una mano blanca como la nieve y suave como el algodón, rosó su mano y cerró sus ojos, mientras su alma, acompañada de otra, emprendía el viaje de regreso a casa, de regreso al amor, en donde la eternidad es dueña de los destinos y los amores contrariados, ahí en donde todo es y nunca nada fue.

martes, 5 de mayo de 2009

EL “SHOCK DEL FUTURO”: LA REALIDAD DE LA SOCIEDAD BAJO EL CAMBIO ACELARADO Y EL PODER DE LA INFORMACION.

Cambio. El fenómeno por medio del cual el futuro invade nuestras vidas; es esta definición la que hoy en día, sin respetar credos, razas, sexos o diversidad cultural, gobierna a toda la comunidad global que, a pasos agigantados, trata de adaptarse a un mundo gobernado por la información proveniente de todas la fuentes posibles, conocidas o por descubrir, de donde emana la información. Información. Es el conjunto de elementos que, en conjunción, nos permiten comprender uno o varios temas de diversas índoles dando a conocer al/los individuo/os datos verídicos, o en todo caso no veraces, sobre el tema de interés.

Cambio e información eran palabras que a inicios de la Ilustración no cabían en el vocabulario de las sociedades que, fastidiadas de la opresión de sus líderes, emergían hacia el nuevo camino de un cambio social radical y quizás, o al menos para mí, uno de los más importantes en la historia de la raza humana. Conforme el tiempo ha avanzado y los sistemas de información cambian, porque la información va de la mano con el cambio, las sociedades se han ido adaptando y así mismo lo han hecho sus gobiernos que, desafortunadamente, han manejado con el poder de la palabra escrita a tantos miles de personas durante años y aún, lo siguen haciendo. Milton Friedman fue un economista monetarista que creó una doctrina llamada Doctrina del Shock;a primer vista parecería que el libro de Alvin Toffler poco tiene que ver con esta teoría ocurrida a mitad del S.XX, auge de la era tecnológica en donde los cambios más radicales han quedados plasmados en la historia universal del hombre; sin embargo, Alvin Toffler se dio cuenta de cómo los cambios acelerados de las sociedades afectan a los individuos que las conforman de modo tal que, cuando lo correlacionamos con la Doctrina del Shock, todo tiene sentido. Y para esto expondré de forma sencilla los hechos que recientemente afectaron al país y al mundo entero que, justo en este momento, sobrelleva una crisis económica mucho más grande que la crisis de 1929.

Es difícil para nosotros, como individuos de una sociedad a la que siempre se nos ha ocultado cosas, darnos cuenta de los acontecimientos que verdaderamente afectan nuestro entorno. Se han cometido genocidios, guerras mundiales, masacres, hambrunas, epidemias. Todas ellas, al final, elevan a las sociedades que las padecen a un nivel de crecimiento económico acelerado, a un cambio radical en donde el individuo debe ajustarse a lo que el gobierno mande, a lo que este, en base a sus leyes, dictamine para que la sociedad viva de mejor manera. Un “shock” es, por definición, el cambio de un estado anímico de un sujeto bajo situaciones extremas sin darle tiempo alguno de respuesta, o mejor dicho, de adaptación. Sucede tan repentinamente que el individuo queda “conmocionado” y no es capaz de obedecer a su voluntad. Así es hoy en día como sucede en la sociedad mexicana y en la sociedad mundial. Aquel que es capaz de manejar la información, tiene poder y este poder es tal, que es capaz de manipular a las masas haciéndoles seguir un camino de adaptación para así poder “convivir” bajo las nuevas leyes que regirán a la sociedad. Todo, y esto es la clave del “shock social”, se basa en la información, en las situaciones que se generan para hacer que todo sea como se quiere, pues ya no damos pauta a que el cambio llegue por naturaleza. Como sociedad nos hemos vista forzada al cambio pues es la mejor alternativa para poder sobrellevar las situaciones que nos afectan. Ya no somos adaptables por naturaleza, somos adaptables a la fuerza, innatural. Y es aquí entonces cuando nos vemos obligados a adoptar las medidas necesarias para continuar adelante con nuestras vidas.

Antes del brote “epidémico” por el cual atravesó nuestro país, las autoridades del gobierno Veracruzano tenían informes de enfermedades respiratorias que se habían complicado en una comunidad cercana a la Ciudad de Perote, Veracruz. La información nunca fue publicada o mucho menos dada a la sociedad en general pues no sabían que es lo que estaba causando tales complicaciones y aun así, si fue verdad que un brote epidémico azoto al país con un nuevo virus, nunca se actuó a tiempo aún cuando las autoridades del país decían que habían actuado con anticipación y cautela. Se manejó la información. De acuerdo a un artículo publicado por el periódico El Universal, el 95% de un grupo de diez mil encuestados no conocía a un infectado ya fuese, familiar, conocido o amigo cercano. Y cuando todo volvía a la normalidad nos encontramos con la aprobación de algunas leyes por el Congreso del país para: legalizar la marihuana y el registro obligatorio de las líneas celulares a nivel nacional. Es un cambio acelerado el que se produjo aquí de igual manera. Ante el cambio tan repentino por el brote de influenza del tipo A H1N1, como sociedad no estamos acostumbrados a ciertos hábitos de higiene como métodos preventivos para contraer enfermedades o infecciones, mucho menos conocíamos como era posible que un grupo fuese infectado estando en un lugar cerrado, por difícil que parezca de creer. ¿Qué ocurrió? Adoptamos el cambio. Fue un cambio acelerado para “prevenir”, hasta cierto punto, más contagios pero ya eran medidas correctivas las que se estaban tomando. Esto no es más que un claro ejemplo de un cambio acelerado propiciado por una situación de “shock” para la cual nuestra sociedad no estaba preparada pues en tiempos modernos no se había presentado una situación como tal.

Cambios como este para el futuro se han dado a lo largo de nuestra historia y hoy en día parece que hemos vivido el más impactante. Claro que también debemos resaltar este cambio tan acelerado del cual somos culpables pues solo nosotros hemos aceptado estos cambios como parte de la vida cotidiana sin darnos la oportunidad, como individuos, de hacer que el cambio se presente de forma natural, espontáneamente. Seguimos ignorando, como lo expresa Alvin Toffler que somos el animal, el ser viviente predominante de este mundo y que como animal, seguimos ignorando lastimosamente las reacciones ante el cambio acelerado. Se habla de preparación, se hablan de estados anteriores a un cambio para el cual, los gobiernos y aquellos que buscan infringir el cambio forzado, no es preparan. Pero no existe tal educación o preparación para este cambio. Al final esto colapsará.

Estamos tan renuentes a no ver más allá de lo que dice el gobierno o incluso los noticieros, que no somos capaces de analizar las situaciones que nos afectan como sociedad y simplemente nos moldeamos de manera inmediata a las cosas que ocurren sin pensar en las repercusiones que esto tendrá en nuestra sociedad en un futuro. Hoy en día yo ya no creo en un futuro para nuestra sociedad. Lo vi y lo viví durante esta “epidemia” global. Hoy solo nos adaptamos a los que nos ponen enfrente, a las situaciones que tan repentinamente gobiernan nuestras vidas como sociedad y de las que, dolorosamente, somos esclavos. Debemos reflexionar que futuro es el que queremos como sociedad, como individuos. Somos todos, marionetas de un gran perpetrador, y si es que no tenemos suerte, de varios, en donde somos los sujetos sometidos a experimentos de cambios en nuestras situaciones cotidianas. Hoy estamos al borde de la crisis como sociedad. Como lo mencioné antes: aquel que maneja la información, tiene en sus manos el poder de controlar. Pero lo que nosotros a un no vemos, de lo que aun no nos hemos dado cuenta es que somos nosotros, las personas que día a día luchamos por nuestros seres queridos, por dar lo mejor de nosotros cada día, los que creamos el cambio que per se nuestra capacidad animal como seres humanos nos permite adaptar a nuestras vidas.

Fuimos nosotros, la sociedad, la que declaró un cambio en un tiempo donde todo lo que se escribía no podía ser leído. Recuperemos ese poder de informarnos sobre nuestra vida, sobre nuestro país, sobre lo que está por venir; a la larga, estos cambios tan apresurados de la sociedad, que hoy incluso vemos en las nuevas generaciones mucho más despiertas que nosotros, no harán un mal mayor del que esperamos. Nos corromperá. Esto es fácil de entender. Si un sistema es forzado a que adopte una condición para la cual no fue diseñado, el sistema colapsa y deja de funcionar. Estamos bajo la presión de este cambio tan acelerado por nuestros gobiernos, por nosotros mismos como sociedad, que tratamos de entrar al cambio de la tecnología, de la ideología, de la cultura, de la religiosidad. Solo debemos recordar que somos seres humanos y que como sistema no podemos apresurar las cosas para las cuales aun no estamos listos. Si esto sigue de esta forma, entonces veremos el fracaso del ser humano como sociedad y la condena será dictada. 


miércoles, 29 de abril de 2009

¿Fideinfluenza?...

Hace apenas unos días inició en el país uno de los capítulos de nuestra historia más dramáticos que hemos vivido en este nuevo siglo. Hemos sido lectores y espectadores de cada una de las catástrofes más impactantes que han asolado al mundo en los últimos ocho o nueve años, y cada una de ellas, como ha sido a lo largo de nuestra historia, nos ha marcado como la generación que más desastres ha sufrido tanto naturales y humanos, como sociales, psicológicos y médicos. Como sociedad, fuimos ajenos a cada uno de estos acontecimientos mundiales que, gracias a Dios, -aunque no quisiera meterle en estos asuntos- marcaron a otras al rededor del globo. Pero esta vez, el sinísmo y el manejo de la información lejos de las personas que bien pueden usarla, hicieron posible que vivamos hoy en día una de las peores enfermedades que han asolado al país, la influenza N1H1 o coloquialmente conocida como "influenza porcina".

Leía en el Universal, uno de los periódicos más importantes en el país, y apareció en la edición del día 29 de Abril 2009, un artículo en donde con datos y conjeturas acorde a los tiempos, revelaban como el gobierno de este "C" Gobernador, Fidel Herrera Beltrán, del estado de Veracruz, "jamás" recibió la información que uno de los más prestigiados científicos norteamericanos había capturado sobre la aparición de un "nuevo" virus en una de las granjas de una empresa trasnacional de E.U. que se dedica a la manufactura y fabricación de productos derivados del cerdo en la localidad de la Gloria, colidante con el Cofre de Perote, el estado antes mencionado; describe también como todo esto fue bien "ocultado" y dicha enfermedad, como el artículo dice, fue contenida mediante medicamentos suminstrados a todos los habitantes de la comuna por lo que no llegó a matar a nadie; sin embargo, varios artículos ya habían sido publicados y por tanto la OMS ( Organización Mundial de la Salud) había sido alertada de la aparición de una nueva variante del virus N1H1. Nadie supo nada y nunca se dio aviso, como bien menciona el artículo, a las autoridades correspondientes ni del gobierno federal o estatal. 

Surgen entonces varias preguntas que pocos pueden aclarar, si no es que nadie. ¿Por qué el "C" y "H" Gobernador del Estado de Veracruz, Fidel Herrera Beltrán, nunca fue notificado de este suceso? ¿Y si fue notificado, por qué no se dijo nada al gobierno federal sobre este suceso? Abramos los ojos y seamos testigos del manejo de la población a través de la NO INFORMACION de las cosas; la mejor lucha que podemos hacer ahora es informarnos sobre las cosas y no dejar que las palabras de politiquillos como el mas "querido" personaje, el "Tio Fide", eviten que callemos ese lujo tan grande que por derecho nos corresponde: el derecho a la información. 

jueves, 23 de abril de 2009

Poco usual

El día de hoy no hablaré sobre novelas, cuentos o redacciónes sobre el por qué del ser, del existencialismo o sobre lo ya monotono de la vida. Hoy, y no los llamare amigos lectores, simplemente escribiré sobre lo difícil que es aceptar las cosas que son, que nos rodean y que hacen que nuestra rutinaria vida carezca a veces de sentido alguno, teniendo solo siempre en cuenta lo que los demas dicen, opinan o divulgan sobre el que hacer de otros porque, simplemente no hay tiempo en sus cabezas de hablar de otra cosa que no se el como actua el ajeno a ellos; o bien, también de igual modo podría hablar de lo frustrante y descepcionante que es ver como una persona, en el tiempo mas corto posible, cambia su forma de pensar, su forma de actuar y de hacer cosas que a cualquiera de nosotros nos gustaba apreciar bajo el sentido de lo interesante, lo necesario; o porque no hablar de lo difícil que resulta adaptarse a una sociedad en donde, sin otra cosa que hacer, todos comentan de todos porque somos importantes en sus mentes, porque nos convertimos en tema de conversación abierta para que todos sepan como actuamos; o por qué no hablar sobre lo mal que me hace sentir como amigo, persona o conocido, saber que ante esta sociedad nadie es nada, ni nada es nadie, porque no aspiramos a nada aunque el esfuerzo por superarse o llegar a la felicidad son conceptos que se han perdido a medida que los años y el tiempo corren su marcha en la monotonía del lugar.

Es triste ver como los planes bajo la lupa personal, se ven frustrados por las miles de excusas inventadas o por inventar de aquellos que, aun sin saberlo, manejan nuestra vida sabiendo que nos detendremos a pesnsar: ¿Por qué yo?. Y no se hablé ya de la falta de criterio de aquellos a quienes les gusta hacer de este un "lugar mejor", conformándose solo con ser y no con querer ser. Nos desapareció la niñez al llegar a los quince; perdimos la inocencia que nos hacía creer en todos y en todo y nos inundó la sugestión de que nos engañan porque nosotros no engañamos y ahora, como todos maestros, engañamos hasta al mas tonto pues su inocencia es un sitio de oportunidad para regozigarnos en nuestro ego. Mucho tiempo atrás desapareció el significado de la sociedad como tal, de la convivencia como personas y ahora el interés abunda, la falta de criterio -conocida como ignorancia- es cosa de todos los días y si... ya no queda nada mas que esperar a que nos llegue con la mejor cara.

domingo, 15 de marzo de 2009

Críticas a la ausencia de criterio en el amar femenino: crítica a la mujer.

"Pasado" es una palabra fuerte que en la vida de una mujer que con anterioridad ha amado con todo su ser tiene peso, y tal es este peso que, si una persona que le trata con amor, con sinceridad y ternura aparece en la vida de tal persona, no la verá pues cree que el ser humillada es lo que la hace sentirse querida. 

Pero eso no es todo, aqui entra en juego algo triste para nosotros. Me considero una victima del amor, y al mismo tiempo  un amante empedernido que degusta... de los placeres del amor; placeres, me atrevo a decir, que solo se viven bajo el verdadero sentimiento- mutuo por supuesto- de lo que uno siento para y por el otro. 

Y ahora solo... disculpen, - me estan clavando un pu..ñal- deja...ré de ... escr...ibir..... -me cuesta trabajo respirar, ya esta cerca de mi corazón- y me... despediré di...ciendo... -gracias por matarme- TE QUISE!

2 Copas de una cena en la luna

Estiró el brazo para tomar su mano y sin dudarlo ni un momento, Patricia Vidarosso aparto su mano de la mesa, dejando sobre esta una mano desconocida extendida que buscaba una respuesta a una pregunta de amor y que no saldría aunque esperara escuchar el suspiro de un árbol. Miró al horizonte y la cara de aquel extraño, que se escondía en el infinito de un velo negro, observó fijamente por encima del hombro de Patricia Vidarosso y encontró un punto brillante a lo lejos, justo detrás de una gran canica azul que lentamente aparecía por el horizonte; mientras esta esfera apresurada salía hacia la negrura del infinito, el extraño intentó cubrir su cara de la luz de aquella esfera lejana amarilla e inherte en medio de todo lo que igual se movía inherte en el espacio, por el simple hecho de exstir y permanecer en el todo. 

Los ojos de Patricia Vidorosso buscaron esa mirada de aquel extraño pero no encontró ojos algunos en donde reflejar su alma; se había quitado los ojos pues estaba cansado de ver como noche tras noche, mes tras mes, año tras año, los fantasmas del pasado le perseguían mientras se preguntaba si la decisión de hacer un pasado había sido la correcta; se cansó de observar como las personas se burlaban de lo que se decía sobre sus sentimientos y lo que tanto, en algún momento de su vida, llegaría a sentir por aquel ser perfecto creado del costado del primer hombre. Era imposible. Patricia Vidorosso se había ya convertido en algo más del pasado y cuando aquel extraño, al final retiró la mano de la mesa, aquella creatura exhalo el último aliento de vida y sin mirar al extraño, su cuerpo se volvió roca y permaneció ahi sentada sobre el Mar de la Tranquilidad, con la Tierra a sus espaldas y la luz de la verdad en las sombras. 

Y sobre la única mesa en toda la luna, dos copas inhertes sobre aquella mesa sin gravedad adornan el horizonte, despidiendo a la infinta obscuridad.

martes, 10 de marzo de 2009

Quédate...

Hoy, mientras platicaba contigo descubrí que pedirte que te quedes es lo mas importante que te he dicho; descubrí que hacerlo es darte mucho de mi porque tu me lo pides; descubrí que pedirme que no me vaya ha sido lo más importante que me ha sucedido; descubrí que es casi tan importante como el hecho de que yo así lo quiero. Hoy por la tarde pensé en dejarlo atrás, en el olvido; en simplemente darme la vuelta y caminar de espaldas al Sol con el deseo de pensar que en algún momento, con o sin mi, serías feliz. Pero la verdad fue que me ganó el corazón y lo que siento, y que el orgullo quedó enterrado bajo una pila de pensamientos y sentimientos de amor muy sincero.

Hoy decidí escribirte. No solo un par de líneas que rimen y sean cansadas, sino también lo que siento; me arme de valor y pensé en quedarme contigo ya no porque tu asi lo hayas querido, sino porque lo creo necesario. Si quieres que me quede, me quedo; pero dime que al menos quieres que te quiera desmesuradamente y que no me detenga en hacer crecer lo que por ti hoy siento.

Hoy me quede aquí, y mañana aquí estaré. Hoy estoy contigo.