miércoles, 27 de mayo de 2009

El regreso a la luna


Por meses, Alejandro De Lope había esperado el momento en el que finalmente llegaría de nuevo al destino alejado por los miedos vanales de un corazón enamorado. Miraba al cielo esperando a que la Luna, en cualquier momento, apareciera sobre el firmamento nocturno para al menos soñar la cara de la que lo había enamorado y le había hecho perder el rumbo de su vida, sin estar en ella, viendo pasar la vida sentado en aquella silla de mimbre en el balcón de la casa, mientras el viento, como un amante empedernido y embriagado por la belleza del paisaje, arrancaba con ahínco e ímpetu las hojas de las hayas que rodeaban aquella casa en medio de la nada, frente a un paisaje infinito. Su casa se había vuelto una pintura en presente de lo que su vida era ahora; pasados los años, la madera que había sido pintada de blanco, comenzaba a perder la pintura y el neutro que emanaba en aquel ambiente tan lleno de verde; las ventanas se habían opacado con la luz del sol, soportando amaneceres y atardeceres sin la caricia alguna de un trapo que les devolviera la claridad; las puertas, todas hechas de ébano, ya estaban trabadas pues permanecieron cerradas durante meses y abrirlas era casi imposible y difícil de lograr, siempre y cuando se le diera un pequeño golpe sobre el marco y así, aunque fuese un poco, lograr debilitar aquel sello que el tiempo se había dedicado a forjar aún mas fuerte.

Cuando miraba al cielo buscaba desesperado aquella imagen del lucero al sur de la Luna, que aun cuando era pequeño, daba al astro una singularidad de detalle única. Espero diez meses, cuatro días y la mañana de hoy para finalmente utilizar su traje de gala. Alejandro De Lope llegó al balcón con su mejor traje, un traje negro que contrastaba con aquel blanco brillo de una esfera que poco a poco subía hacia el infinito de la bóveda celeste. No llevaba zapatos y simplemente esperaba a que pronto llegara la señal que le hiciera ver que su viaje de regreso iniciaria. Miró al cielo y lentamente una carta, dentro de un sobre de papiro blanco con un sello de cera roja y el escudo de armas de la casa de Artemisa, descendió hasta su regazo. Sacó una pequeña navaja y con cuidado sacó aquella nota que simplemente decía: "He vuelto".

Y sosteniendo la carta y fijando la vista en aquellas palabras, una palabra, hecha lágrima, se deslizó hasta sus mejillas y un ansia, dibujada sonrisa, se posó en su rostro. Y mientras miraba a la Luna, una mano blanca como la nieve y suave como el algodón, rosó su mano y cerró sus ojos, mientras su alma, acompañada de otra, emprendía el viaje de regreso a casa, de regreso al amor, en donde la eternidad es dueña de los destinos y los amores contrariados, ahí en donde todo es y nunca nada fue.

martes, 5 de mayo de 2009

EL “SHOCK DEL FUTURO”: LA REALIDAD DE LA SOCIEDAD BAJO EL CAMBIO ACELARADO Y EL PODER DE LA INFORMACION.

Cambio. El fenómeno por medio del cual el futuro invade nuestras vidas; es esta definición la que hoy en día, sin respetar credos, razas, sexos o diversidad cultural, gobierna a toda la comunidad global que, a pasos agigantados, trata de adaptarse a un mundo gobernado por la información proveniente de todas la fuentes posibles, conocidas o por descubrir, de donde emana la información. Información. Es el conjunto de elementos que, en conjunción, nos permiten comprender uno o varios temas de diversas índoles dando a conocer al/los individuo/os datos verídicos, o en todo caso no veraces, sobre el tema de interés.

Cambio e información eran palabras que a inicios de la Ilustración no cabían en el vocabulario de las sociedades que, fastidiadas de la opresión de sus líderes, emergían hacia el nuevo camino de un cambio social radical y quizás, o al menos para mí, uno de los más importantes en la historia de la raza humana. Conforme el tiempo ha avanzado y los sistemas de información cambian, porque la información va de la mano con el cambio, las sociedades se han ido adaptando y así mismo lo han hecho sus gobiernos que, desafortunadamente, han manejado con el poder de la palabra escrita a tantos miles de personas durante años y aún, lo siguen haciendo. Milton Friedman fue un economista monetarista que creó una doctrina llamada Doctrina del Shock;a primer vista parecería que el libro de Alvin Toffler poco tiene que ver con esta teoría ocurrida a mitad del S.XX, auge de la era tecnológica en donde los cambios más radicales han quedados plasmados en la historia universal del hombre; sin embargo, Alvin Toffler se dio cuenta de cómo los cambios acelerados de las sociedades afectan a los individuos que las conforman de modo tal que, cuando lo correlacionamos con la Doctrina del Shock, todo tiene sentido. Y para esto expondré de forma sencilla los hechos que recientemente afectaron al país y al mundo entero que, justo en este momento, sobrelleva una crisis económica mucho más grande que la crisis de 1929.

Es difícil para nosotros, como individuos de una sociedad a la que siempre se nos ha ocultado cosas, darnos cuenta de los acontecimientos que verdaderamente afectan nuestro entorno. Se han cometido genocidios, guerras mundiales, masacres, hambrunas, epidemias. Todas ellas, al final, elevan a las sociedades que las padecen a un nivel de crecimiento económico acelerado, a un cambio radical en donde el individuo debe ajustarse a lo que el gobierno mande, a lo que este, en base a sus leyes, dictamine para que la sociedad viva de mejor manera. Un “shock” es, por definición, el cambio de un estado anímico de un sujeto bajo situaciones extremas sin darle tiempo alguno de respuesta, o mejor dicho, de adaptación. Sucede tan repentinamente que el individuo queda “conmocionado” y no es capaz de obedecer a su voluntad. Así es hoy en día como sucede en la sociedad mexicana y en la sociedad mundial. Aquel que es capaz de manejar la información, tiene poder y este poder es tal, que es capaz de manipular a las masas haciéndoles seguir un camino de adaptación para así poder “convivir” bajo las nuevas leyes que regirán a la sociedad. Todo, y esto es la clave del “shock social”, se basa en la información, en las situaciones que se generan para hacer que todo sea como se quiere, pues ya no damos pauta a que el cambio llegue por naturaleza. Como sociedad nos hemos vista forzada al cambio pues es la mejor alternativa para poder sobrellevar las situaciones que nos afectan. Ya no somos adaptables por naturaleza, somos adaptables a la fuerza, innatural. Y es aquí entonces cuando nos vemos obligados a adoptar las medidas necesarias para continuar adelante con nuestras vidas.

Antes del brote “epidémico” por el cual atravesó nuestro país, las autoridades del gobierno Veracruzano tenían informes de enfermedades respiratorias que se habían complicado en una comunidad cercana a la Ciudad de Perote, Veracruz. La información nunca fue publicada o mucho menos dada a la sociedad en general pues no sabían que es lo que estaba causando tales complicaciones y aun así, si fue verdad que un brote epidémico azoto al país con un nuevo virus, nunca se actuó a tiempo aún cuando las autoridades del país decían que habían actuado con anticipación y cautela. Se manejó la información. De acuerdo a un artículo publicado por el periódico El Universal, el 95% de un grupo de diez mil encuestados no conocía a un infectado ya fuese, familiar, conocido o amigo cercano. Y cuando todo volvía a la normalidad nos encontramos con la aprobación de algunas leyes por el Congreso del país para: legalizar la marihuana y el registro obligatorio de las líneas celulares a nivel nacional. Es un cambio acelerado el que se produjo aquí de igual manera. Ante el cambio tan repentino por el brote de influenza del tipo A H1N1, como sociedad no estamos acostumbrados a ciertos hábitos de higiene como métodos preventivos para contraer enfermedades o infecciones, mucho menos conocíamos como era posible que un grupo fuese infectado estando en un lugar cerrado, por difícil que parezca de creer. ¿Qué ocurrió? Adoptamos el cambio. Fue un cambio acelerado para “prevenir”, hasta cierto punto, más contagios pero ya eran medidas correctivas las que se estaban tomando. Esto no es más que un claro ejemplo de un cambio acelerado propiciado por una situación de “shock” para la cual nuestra sociedad no estaba preparada pues en tiempos modernos no se había presentado una situación como tal.

Cambios como este para el futuro se han dado a lo largo de nuestra historia y hoy en día parece que hemos vivido el más impactante. Claro que también debemos resaltar este cambio tan acelerado del cual somos culpables pues solo nosotros hemos aceptado estos cambios como parte de la vida cotidiana sin darnos la oportunidad, como individuos, de hacer que el cambio se presente de forma natural, espontáneamente. Seguimos ignorando, como lo expresa Alvin Toffler que somos el animal, el ser viviente predominante de este mundo y que como animal, seguimos ignorando lastimosamente las reacciones ante el cambio acelerado. Se habla de preparación, se hablan de estados anteriores a un cambio para el cual, los gobiernos y aquellos que buscan infringir el cambio forzado, no es preparan. Pero no existe tal educación o preparación para este cambio. Al final esto colapsará.

Estamos tan renuentes a no ver más allá de lo que dice el gobierno o incluso los noticieros, que no somos capaces de analizar las situaciones que nos afectan como sociedad y simplemente nos moldeamos de manera inmediata a las cosas que ocurren sin pensar en las repercusiones que esto tendrá en nuestra sociedad en un futuro. Hoy en día yo ya no creo en un futuro para nuestra sociedad. Lo vi y lo viví durante esta “epidemia” global. Hoy solo nos adaptamos a los que nos ponen enfrente, a las situaciones que tan repentinamente gobiernan nuestras vidas como sociedad y de las que, dolorosamente, somos esclavos. Debemos reflexionar que futuro es el que queremos como sociedad, como individuos. Somos todos, marionetas de un gran perpetrador, y si es que no tenemos suerte, de varios, en donde somos los sujetos sometidos a experimentos de cambios en nuestras situaciones cotidianas. Hoy estamos al borde de la crisis como sociedad. Como lo mencioné antes: aquel que maneja la información, tiene en sus manos el poder de controlar. Pero lo que nosotros a un no vemos, de lo que aun no nos hemos dado cuenta es que somos nosotros, las personas que día a día luchamos por nuestros seres queridos, por dar lo mejor de nosotros cada día, los que creamos el cambio que per se nuestra capacidad animal como seres humanos nos permite adaptar a nuestras vidas.

Fuimos nosotros, la sociedad, la que declaró un cambio en un tiempo donde todo lo que se escribía no podía ser leído. Recuperemos ese poder de informarnos sobre nuestra vida, sobre nuestro país, sobre lo que está por venir; a la larga, estos cambios tan apresurados de la sociedad, que hoy incluso vemos en las nuevas generaciones mucho más despiertas que nosotros, no harán un mal mayor del que esperamos. Nos corromperá. Esto es fácil de entender. Si un sistema es forzado a que adopte una condición para la cual no fue diseñado, el sistema colapsa y deja de funcionar. Estamos bajo la presión de este cambio tan acelerado por nuestros gobiernos, por nosotros mismos como sociedad, que tratamos de entrar al cambio de la tecnología, de la ideología, de la cultura, de la religiosidad. Solo debemos recordar que somos seres humanos y que como sistema no podemos apresurar las cosas para las cuales aun no estamos listos. Si esto sigue de esta forma, entonces veremos el fracaso del ser humano como sociedad y la condena será dictada.