Hoy, mientras platicaba contigo descubrí que pedirte que te quedes es lo mas importante que te he dicho; descubrí que hacerlo es darte mucho de mi porque tu me lo pides; descubrí que pedirme que no me vaya ha sido lo más importante que me ha sucedido; descubrí que es casi tan importante como el hecho de que yo así lo quiero. Hoy por la tarde pensé en dejarlo atrás, en el olvido; en simplemente darme la vuelta y caminar de espaldas al Sol con el deseo de pensar que en algún momento, con o sin mi, serías feliz. Pero la verdad fue que me ganó el corazón y lo que siento, y que el orgullo quedó enterrado bajo una pila de pensamientos y sentimientos de amor muy sincero.
Hoy decidí escribirte. No solo un par de líneas que rimen y sean cansadas, sino también lo que siento; me arme de valor y pensé en quedarme contigo ya no porque tu asi lo hayas querido, sino porque lo creo necesario. Si quieres que me quede, me quedo; pero dime que al menos quieres que te quiera desmesuradamente y que no me detenga en hacer crecer lo que por ti hoy siento.
Hoy me quede aquí, y mañana aquí estaré. Hoy estoy contigo.
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