lunes, 23 de noviembre de 2009

La mayor de la s disculpas....

Es difícil no prestar atención a las cosas que siempre nos ponen en situaciones difíciles; no siempre, por tanto, es difícil salir de ellos pero se vuelve un poco desesperante no conocer una respuesta concreta.

A lo largo de los años aprendemos y obtenemos experiencias que nos dan la oportunidad de ser mejores. Nos topamos con personas que nos dan la capacidad de volver a creer en nosotros cuando hemos dejado de hacerlo. Convertimos, con el paso de los años, nuestros errores en éxitos que nos dan el sabor de una vida llena de estos. Es difícil, entonces, ignorar que a lo largo de los últimos cinco años de mi vida he crecido sabiendo de libros, de experiencias; de personas que me han dado poco o mucho de ellos y que me han formado la capacidad de discernir entre lo bueno y lo malo, lo frío de la mente y del calor que aun existe muy dentro de nosotros.

Pero a pesar de todo lo aprendido, lo interno y mi personalidad única, que difiere de la múltiple, formada gracias a todos los que conmigo han estado, esta nada ha cambiado. Comúnmente me refiero al hombre sabio como aquel que sabe callar sin darle rienda suelta a su lengua ni a su cabeza. Me considero, lista o tontamente, demasiado honesto, quizás por que la falta de honestidad ha dejado al mundo, y a la sociedad, en manos de destinos desafortunados. No mentir es uno de mis afectos, o bien, defectos.

Pero mentir no es sencillo. a lo largo de los años se convirtió, si así fuera considerado, en el arte más practicada por toda la humanidad. Ha hecho a muchos el favor de vivir en fantasías y a otros ha traído la desfortuna de la vida misma. Se convirtieron en personas capaces de ilusionar al más inocente, sin que este, bajo el estandarte del discernimiento, pueda ver más allá de lo que este "ilusionista" muestre ante sus ojos.

Bajo estos dos argumentos, me permito ofrecer la mayor de las disculpas. Las palabras de un hombre enamorado, que tiene miedo de perder al ser que le complementa en la vida, salen sin ser hombre sabio o dejando de serlo. El amor nos hace vulnerables aunque demostremos, ante los ojos de los demás, que podemos ser fríos y fuertes y que ni la brisa más pequeña podrá movernos de un lado a otro. Es por ello que el estar enamorado de alguien, de ti, no me permite ser hipócrita ni mentiroso, pero tampoco me convierte en un sabio innato para poder decir de la mejor manera posible todo lo que siento. Llenaste poco a poco ese vacío que tenía yo en mi alma, por que al fin llego alguien que llena todas mis expectativas. Mi pregunta es, ¿Soy yo el que llena las tuyas? Quiero serlo, y trabajar día tras día, noche tras noche, para poder ser esa persona que llene tus expectativas, con quien puedas estar sin que existan conflictos de intereses, mucho menos intelectuales, y que si ello fuere así, trabajar para poder encontrar ese punto en común que aun nos tiene en el camino, juntos. Puedo ser demasiado vulnerable por lo que siento, por lo que me has demostrado y por todo lo que quiero llegar a ser contigo. Pero por ahora he perdido la luz de tu faro y estoy por encallar en aguas desconocidas, sin saber que rumbo tomar, pero pensando siempre en que habrá una señal que me haga corregir el rumbo.

Quiero estar contigo si tu me lo permites. Demostrarte que no soy tan frío en mis palabras y que puedo hacerlo mejor de lo que hasta ahora lo he hecho. No quiero estar lejos de ti por una razón. Y esa razón es porque te amo. Y para mi ya no existe nadie más que pueda ocupar ese lugar, porque me has llenado de felicidad en todo momento. Pero lamento no ser hipócrita con la vida. Lamento mucho no ser un artista de la mentira que disfrace la realidad en ilusiones y que haga ver que las cosas son más sencillas de lo que parecen. Solo quiero estar contigo, y no necesito nada más. Lamento mucho haber expresado.. a pesar de todo....

Y esto es porque no existe un "a pesar de todo". No para ti, mucho menos para mi. Te amo, y necesito demostrártelo para que lo creas así. Te amo y no hay razón que me haga no hacerlo, o en su defecto, hacer lo contrario. Te amo y eso, no dejaré de hacerlo, porque si estoy aquí... si aquí sigo es porque quiero estar contigo.

Te amo, Claudia.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Los trazos de Jorge

Apenas amanece y sobre el cielo casi nocturno, que se despide lentamente al llegar la luz, Jorge ha despertado con muchos problemas en su cabeza. Pero hay uno que desde la tarde anterior se convirtió en un acertijo que lentamente atormentaba su cabeza como una gota de agua cayendo constante sobre esta, y con cada golpe sobre su craneo, Jorge piensa áun más en aquel momento, en sí cuando el sol se asomaba aún sobre el cielo fue el momento para expresar tal duda. Una desconocida que atormenta su cabeza todos los días, sin ser este la excepción, pues ahora ha recibido una respuesta poco común a una pregunta que jamás pensó en hacer.

¿Te quedas?¿O te vas? Para muchos, tal pregunta no lleva más allá de un significado vago y general, pero aquella charla de preguntas y respuestas, en donde todo se sabía y al mismo tiempo se ignoraba, uno del otro, hizo que al final Jorge trazará sobre aquella pantalla del computador la última de las preguntas que quizás diría mucho o nada sobre aquella dama desconocida. Y cuando al final se hizo la última pregunta, todo quedo calmo o al menos eso parecía. Se despedían sin problema alguno y aparente desdén de volver a verse a través del brillo ajeno que proporciona hasta que la respuesta a su pregunta llegó en el último momento, sin dejar a Jorge oportunidad para que pensará en aquella respuesta.

"Y la respuesta es: puede que me atrase"

Y entonces, en el silencio del ventilador y sin escuchar el sonido de las teclas con el golpeteo de los dedos, bajo el silencio de aquella sala vacía, sin aparente vida, Jorge comenzó a trazar en su cerebro. Y el brillo de la pantalla se esfumó mientras aquel hombre daba vueltas en un carrusel de ideas, montadas en un caballo que sube y baja y que no va a ningún lado; ahí, en donde las ideas dan vuelta y en donde la vida se detiene a rondar en circunferencias, en donde el tiempo se hace eterno para esperar la mejor de las explicaciones, ahi. Ahi sobre un caballete, Jorge traza la pintura de una idea, en donde va o se queda, en donde se atrasa o llega. Ahí, en donde las ideas son su propio juez, su propia condena... Horas más tarde, el brillo regresa y ahi esta, es ella. Y el golpeteo inicia de nuevo.