Apenas amanece y sobre el cielo casi nocturno, que se despide lentamente al llegar la luz, Jorge ha despertado con muchos problemas en su cabeza. Pero hay uno que desde la tarde anterior se convirtió en un acertijo que lentamente atormentaba su cabeza como una gota de agua cayendo constante sobre esta, y con cada golpe sobre su craneo, Jorge piensa áun más en aquel momento, en sí cuando el sol se asomaba aún sobre el cielo fue el momento para expresar tal duda. Una desconocida que atormenta su cabeza todos los días, sin ser este la excepción, pues ahora ha recibido una respuesta poco común a una pregunta que jamás pensó en hacer.
¿Te quedas?¿O te vas? Para muchos, tal pregunta no lleva más allá de un significado vago y general, pero aquella charla de preguntas y respuestas, en donde todo se sabía y al mismo tiempo se ignoraba, uno del otro, hizo que al final Jorge trazará sobre aquella pantalla del computador la última de las preguntas que quizás diría mucho o nada sobre aquella dama desconocida. Y cuando al final se hizo la última pregunta, todo quedo calmo o al menos eso parecía. Se despedían sin problema alguno y aparente desdén de volver a verse a través del brillo ajeno que proporciona hasta que la respuesta a su pregunta llegó en el último momento, sin dejar a Jorge oportunidad para que pensará en aquella respuesta.
¿Te quedas?¿O te vas? Para muchos, tal pregunta no lleva más allá de un significado vago y general, pero aquella charla de preguntas y respuestas, en donde todo se sabía y al mismo tiempo se ignoraba, uno del otro, hizo que al final Jorge trazará sobre aquella pantalla del computador la última de las preguntas que quizás diría mucho o nada sobre aquella dama desconocida. Y cuando al final se hizo la última pregunta, todo quedo calmo o al menos eso parecía. Se despedían sin problema alguno y aparente desdén de volver a verse a través del brillo ajeno que proporciona hasta que la respuesta a su pregunta llegó en el último momento, sin dejar a Jorge oportunidad para que pensará en aquella respuesta.
"Y la respuesta es: puede que me atrase"
Y entonces, en el silencio del ventilador y sin escuchar el sonido de las teclas con el golpeteo de los dedos, bajo el silencio de aquella sala vacía, sin aparente vida, Jorge comenzó a trazar en su cerebro. Y el brillo de la pantalla se esfumó mientras aquel hombre daba vueltas en un carrusel de ideas, montadas en un caballo que sube y baja y que no va a ningún lado; ahí, en donde las ideas dan vuelta y en donde la vida se detiene a rondar en circunferencias, en donde el tiempo se hace eterno para esperar la mejor de las explicaciones, ahi. Ahi sobre un caballete, Jorge traza la pintura de una idea, en donde va o se queda, en donde se atrasa o llega. Ahí, en donde las ideas son su propio juez, su propia condena... Horas más tarde, el brillo regresa y ahi esta, es ella. Y el golpeteo inicia de nuevo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario