El día de hoy no hablaré sobre novelas, cuentos o redacciónes sobre el por qué del ser, del existencialismo o sobre lo ya monotono de la vida. Hoy, y no los llamare amigos lectores, simplemente escribiré sobre lo difícil que es aceptar las cosas que son, que nos rodean y que hacen que nuestra rutinaria vida carezca a veces de sentido alguno, teniendo solo siempre en cuenta lo que los demas dicen, opinan o divulgan sobre el que hacer de otros porque, simplemente no hay tiempo en sus cabezas de hablar de otra cosa que no se el como actua el ajeno a ellos; o bien, también de igual modo podría hablar de lo frustrante y descepcionante que es ver como una persona, en el tiempo mas corto posible, cambia su forma de pensar, su forma de actuar y de hacer cosas que a cualquiera de nosotros nos gustaba apreciar bajo el sentido de lo interesante, lo necesario; o porque no hablar de lo difícil que resulta adaptarse a una sociedad en donde, sin otra cosa que hacer, todos comentan de todos porque somos importantes en sus mentes, porque nos convertimos en tema de conversación abierta para que todos sepan como actuamos; o por qué no hablar sobre lo mal que me hace sentir como amigo, persona o conocido, saber que ante esta sociedad nadie es nada, ni nada es nadie, porque no aspiramos a nada aunque el esfuerzo por superarse o llegar a la felicidad son conceptos que se han perdido a medida que los años y el tiempo corren su marcha en la monotonía del lugar.
Es triste ver como los planes bajo la lupa personal, se ven frustrados por las miles de excusas inventadas o por inventar de aquellos que, aun sin saberlo, manejan nuestra vida sabiendo que nos detendremos a pesnsar: ¿Por qué yo?. Y no se hablé ya de la falta de criterio de aquellos a quienes les gusta hacer de este un "lugar mejor", conformándose solo con ser y no con querer ser. Nos desapareció la niñez al llegar a los quince; perdimos la inocencia que nos hacía creer en todos y en todo y nos inundó la sugestión de que nos engañan porque nosotros no engañamos y ahora, como todos maestros, engañamos hasta al mas tonto pues su inocencia es un sitio de oportunidad para regozigarnos en nuestro ego. Mucho tiempo atrás desapareció el significado de la sociedad como tal, de la convivencia como personas y ahora el interés abunda, la falta de criterio -conocida como ignorancia- es cosa de todos los días y si... ya no queda nada mas que esperar a que nos llegue con la mejor cara.
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