Quizás poco se de la soledad infinita que engalana al alma cuando los ojos miran de frente al mar, a la inmensidad azul que nos envuelve en el vacío ficticio de lo real lo torna infinito. Mucho se de la falta de elocuencia y lógica cuando para descifrar al alma hace falta una noche con estrellas en el negro firmamento de nuestra vida. Pero por mucho se que existe, o creo que esta ahí, algo que nos hace sonreír sin importar el golpe duro de la vida que todos los días recibimos.
Es el simple hecho de ver por quien ansias frente a tus ojos; el solo hecho de respirar bajo el mismo entorno; el pensar que estás cerca y a la vez tan lejos pero que, al final, cada suspiro te acerca mas. La vida de Romel Peralta se limita al hecho de hacer lo que le ilusiona, realidad. Ya sea una caricia dibujada en papel o bien una lágrima convertida en miel. Sin importar lo difícil que se vea, basta solo con tomar un lápiz y papel y dibujar con párrafos y letras los contornos que doblegan sus sueños; basta solo un borrador para desaparecer las imperfecciones y convertir a quien le motiva en el poema con rima y el estribillo con métrica que acompaña su mente cual metrónomo en cada paso.
Quizás solo basta el día para soñar despierto, pues cuando de día él sueña... ni la noche basta para saber. Ni la noche le desanima... solo lo prepara para vivir un sueño, para dormir una vida y despertar en la muerte. Cuando ni la noche basta para saber... cuando los sueños son toda una vida, todo un cocktail de ilusiones y caricias que el aire se encargará de materializar. Cuando ni la noche basta para saber, la luna sonríe y los sueños se avivan.
Es el simple hecho de ver por quien ansias frente a tus ojos; el solo hecho de respirar bajo el mismo entorno; el pensar que estás cerca y a la vez tan lejos pero que, al final, cada suspiro te acerca mas. La vida de Romel Peralta se limita al hecho de hacer lo que le ilusiona, realidad. Ya sea una caricia dibujada en papel o bien una lágrima convertida en miel. Sin importar lo difícil que se vea, basta solo con tomar un lápiz y papel y dibujar con párrafos y letras los contornos que doblegan sus sueños; basta solo un borrador para desaparecer las imperfecciones y convertir a quien le motiva en el poema con rima y el estribillo con métrica que acompaña su mente cual metrónomo en cada paso.
Quizás solo basta el día para soñar despierto, pues cuando de día él sueña... ni la noche basta para saber. Ni la noche le desanima... solo lo prepara para vivir un sueño, para dormir una vida y despertar en la muerte. Cuando ni la noche basta para saber... cuando los sueños son toda una vida, todo un cocktail de ilusiones y caricias que el aire se encargará de materializar. Cuando ni la noche basta para saber, la luna sonríe y los sueños se avivan.
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