Saliendo del cuarto, mientras abandonaba aquel campo de batalla de sábanas deshechas y olor a batallas entre almohadas; de un campo minado de ropa interior y zapatos desperdiciados, de perfumes rotos y de almohadas abolladas; mientras en un mar de oscuridad bajo las cortinas se redoblaba sobre el profundo aliento de guerra que respiraba su contrincante; se encontró con el pensamiento que más le agobiaba incluso horas antes...
No entendía lo que habia sucedido en aquel cuarto y poco a poco comenzaron a aparecer en su cabeza, como fotografías que son expuestas solo por momentos, las imagenes de aquella feroz pero tan tierna batalla sobre el colchón, la alfombra, los sillones, los marcos de las ventanas, las sillas. Y entendió entonces que toda ella estaba, en esencia, sobre aquel cuerpo relajado que yacía como soldado caído sobre la cama; y mientras con su mano recorría su propio cuerpo, encontraba las heridas de la batalla librada; mordidas, arañones, besos... Todo era un éxtasis de recuerdo para ella...
Y al sonar el despertador, si dio cuenta que estaba en el mismo lugar de siempre. Sola en su cama, con el Sol de complice y el silencio de una habitación que hoy esta tranquila, pero esta noche la Luna le hará segura compañia, a esta mujer de piel blanca y cuerpo de ensueño y le preguntara, suave al oido su amante: Ciao, che dire della notte?
No entendía lo que habia sucedido en aquel cuarto y poco a poco comenzaron a aparecer en su cabeza, como fotografías que son expuestas solo por momentos, las imagenes de aquella feroz pero tan tierna batalla sobre el colchón, la alfombra, los sillones, los marcos de las ventanas, las sillas. Y entendió entonces que toda ella estaba, en esencia, sobre aquel cuerpo relajado que yacía como soldado caído sobre la cama; y mientras con su mano recorría su propio cuerpo, encontraba las heridas de la batalla librada; mordidas, arañones, besos... Todo era un éxtasis de recuerdo para ella...
Y al sonar el despertador, si dio cuenta que estaba en el mismo lugar de siempre. Sola en su cama, con el Sol de complice y el silencio de una habitación que hoy esta tranquila, pero esta noche la Luna le hará segura compañia, a esta mujer de piel blanca y cuerpo de ensueño y le preguntara, suave al oido su amante: Ciao, che dire della notte?
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