“Cuando naciste, en los Días del Viento aquel día de Mayo, todos esperaban tu llegada a este mundo. La noche anterior a tu llegada, cerca de la media noche, las estrellas brillaban más que otras noches y no hubo calma más apacible como la de aquella noche; todos sabían que llegarías, que era el momento cuando respirarías por primera vez y el mundo, tu mundo, se estremecería con la llegada del primer llanto de aquella niña. Todos esperaban tu llegada, sabios, y filósofos, los ángeles lloraban desconsolados porque habían despedido a uno más que viajaría a los infortunios de la Tierra y al que, todos sabían, en algún momento volverían a encontrar. Han pasado veintiún años desde tu llegada y te aseguro, que al igual que cuando naciste, has cambiado la vida de muchas personas a los largo de tu andar en esta vida y no has desperdiciado tus momentos en conocer cada sabor dulce y amargo, caída, golpe o mentira que trae como consecuencia conocer al ser humano tal cual y como es. Te has sabido levantar, has sabido apoyar; has sobresalido por ti misma en cualquier reto que te has propuesto y, como Princesa del Reino del Oeste, debes ahora entender que esta vida es más sencilla de lo que tú crees.
Traiciones te vas a encontrar a lo largo de toda tu vida y con ellas, las envidias se verán desatadas y las personas querrán verte caer todo el tiempo, sin importar la altura de la caída o que tanto tiempo tardes en llegar al fondo. Pero dependerá solo de ti continuar con tu vida y salir del pozo en el que caigas; tendrás que levantarte y saber escalar para volver a salir y, cuando lo hayas hecho, sabrás que es hora de cerrar el pozo y continuar tu camino. Deberás confiar en algunas personas por conveniencia y en otras lo harás sinceramente; de las primeras obtendrás un beneficio un tanto egoísta y ellos, a la par, también obtendrán algo de ti. De las segundas, no esperes nunca a que sean todos los que conoces a quien puedes regalar toda tu confianza; serán unos cuantos y de ellos obtendrás todo y ellos todo de ti. Deberás quitarte la venda de los ojos cuando te lastimen y tendrás que aprender a ver más allá de lo que tienes al frente; juzgarás a las personas que te rodean y perdonaras a los que te lastimen; de otro modo, jamás podrás continuar con tu andar, solo arrastrarás culpas que no son tuyas y remordimientos que, a la larga, te causaran fatiga y dolores de cabeza innecesarios. Debes dejar ir a quien no quieres y tendrás que dejar ir a quien debes. Cuando despiertes por las mañanas, encontrarás un mensaje siempre que te hará saber que habrá alguien en quien puedes confiar y que, por mal que pinte el inicio de un día, siempre tendrás el apoyo y la preocupación de quienes te consideran importante en sus vidas. No esperes tener más de diez amigos, nunca más de un amor de tu vida y nunca esperes nada de nadie.
Como Princesa, deberás saber que la vida no es fácil y que al mismo tiempo tendrás los mismos retos que cualquier persona. La vida es la misma para todos, y nadie recibe ni más ni menos. Todos tienen lo que quieren y lo que tú debes conocer es: ¿Qué quieres en esta vida? Vive tu vida todos los días y deja de preocuparte por quien te merece y por quien debería merecerte; cuando menos lo esperes, tú mejor que nadie sabrás quien tiene la dicha de merecerte; pero no te cierres, y cuando te cierres, que no sea una excusa. Al vivir cargarás siempre con la mirada de las personas encima de ti, porque nadie soporta ver a la realeza levantarse después de la caída de un imperio. Tu imperio es tu vida, y pronto serás la Reina de ella. Que los Días del Viento, te acompañen”
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